La batalla rítmica contra el Parkinson
BUENOS AIRES – En un estudio iluminado por el sol en el quinto piso del Hospital Universitario San Martín, los acordes melancólicos de un bandoneón se mezclan con el arrastrar de pies. Es martes por la tarde y para una docena de pacientes que viven con la enfermedad de Parkinson, esto no es sólo una clase de baile: es una sesión de terapia semanal vital. Aquí, bajo la guía de profesionales médicos y un instructor de tango experimentado, se aprovechan los elegantes e intrincados movimientos de la danza nacional de Argentina para combatir los síntomas debilitantes de un complejo trastorno neurológico.
La enfermedad de Parkinson, una afección progresiva que afecta a casi 10 millones de personas en todo el mundo según la Fundación Parkinson, afecta principalmente las habilidades motoras. Sus características distintivas incluyen temblores, rigidez, bradicinesia (lentitud de movimiento) y problemas importantes de equilibrio y coordinación. Las terapias tradicionales a menudo implican medicación y rehabilitación física, pero los enfoques innovadores están ganando cada vez más fuerza. El programa 'Tango para la Vida' del Hospital Universitario San Martín, lanzado en enero de 2022, es un faro de esta nueva ola, que ofrece una combinación única de cultura y terapia de vanguardia.
Dr. Sofía Vargas, neuróloga y especialista en trastornos del movimiento que encabezó el programa, explica el motivo. "Sabemos que el movimiento estructurado y la música pueden tener efectos profundos en el cerebro. El tango, con sus requisitos específicos de equilibrio, rápidos cambios de dirección y pasos precisos, parecía una opción natural. Queríamos ofrecer algo que no solo fuera terapéutico sino también atractivo y culturalmente resonante para nuestros pacientes".
Más que solo pasos: la ciencia del tango
Los beneficios de la danza, particularmente la danza en pareja, para las afecciones neurológicas son cada vez más reconocidos. El tango, sin embargo, presenta un conjunto único de ventajas. Exige un cambio de peso constante y sutil, a menudo dentro de un abrazo cercano, lo que desafía y mejora directamente la estabilidad postural. La dinámica líder-seguidor fomenta el movimiento proactivo y la toma rápida de decisiones, mientras que el intrincado juego de pies y los giros mejoran la coordinación y la fluidez de la marcha.
“Piense en los elementos centrales del tango”, dice Miguel Alarcón, el instructor principal de tango del programa, quien ha estado bailando durante más de tres décadas. "Está el abrazo, que proporciona una sensación de seguridad y conexión. Luego está el caminar (hacia delante, hacia atrás, de lado) que requiere pasos controlados y equilibrio. Y, por último, las figuras: los ochos, los molinetes, las sacadas. Estas son secuencias complejas que exigen compromiso cognitivo, conciencia espacial y memoria muscular".
Para los pacientes de Parkinson, estos elementos apuntan directamente a sus déficits motores. El andar arrastrando los pies característico que se ve a menudo en el Parkinson se ve desafiado por el requisito del tango de pasos alargados y seguros. La rigidez se aborda mediante movimientos fluidos y de rotación del torso y las caderas. Incluso la bradicinesia puede mejorar si se anima a los pacientes a iniciar y ejecutar movimientos con el ritmo de la música. Además, la interacción social y la musicalidad inherentes al tango ofrecen importantes beneficios psicológicos, ya que combaten el aislamiento y la depresión que pueden acompañar a las enfermedades crónicas.
Voces desde la pista de baile
Entre los participantes habituales se encuentra Elena Rodríguez, de 72 años, a quien le diagnosticaron Parkinson hace ocho años. “Antes de Tango para la Vida, luchaba muchísimo con mi equilibrio”, relata, tomando un breve descanso después de un elegante giro. "Tenía miedo de caerme, así que dejé de salir. Ahora, después de casi dos años, puedo caminar con mucha más confianza. ¡Mi marido dice que incluso me pongo más alta!". Elena atribuye su mejora de postura y reducción del miedo a caerse directamente a las sesiones semanales. "No es sólo físico; es la alegría de moverme con la música y conectarme con los demás. Me levanta el espíritu".
Ricardo Morales, de 68 años, diagnosticado hace cinco años, descubrió que el tango le ayudó a superar los episodios de congelamiento comunes en el Parkinson. "A veces, mis pies simplemente se atascaban, especialmente al girar. Miguel nos enseña a dividir los movimientos, a transferir peso deliberadamente. Es como si mi cerebro estuviera reaprendiendo a comunicarse con mis piernas. Todavía tengo días malos, pero son menos y me siento más en control". Los datos preliminares recopilados por el Hospital Universitario San Martín indican que los participantes en el programa muestran una mejora promedio del 25 % en las puntuaciones motoras de la UPDRS (Escala Unificada de Calificación de la Enfermedad de Parkinson) relacionadas con el equilibrio y la marcha después de seis meses, un indicador prometedor que el Dr. Vargas espera publicar pronto.
¿Una danza global de esperanza?
Si bien se han explorado varias formas de terapia de danza para el Parkinson, incluido el ballet y la danza contemporánea, la estructura única del tango lo hace particularmente eficaz para abordar desafíos motores específicos. El éxito de programas como 'Tango para la Vida' en Buenos Aires resalta el potencial para integrar actividades culturalmente específicas y atractivas en los protocolos de rehabilitación convencionales.
Dr. Vargas cree que el modelo podría replicarse a nivel mundial. "La clave es comprender los elementos terapéuticos de la forma de danza y adaptarlos a las necesidades del paciente. Requiere la colaboración entre profesionales médicos e instructores de danza experimentados. Pero los resultados hablan por sí solos. No solo tratamos los síntomas; estamos enriqueciendo vidas".
A medida que las notas finales de un tango clásico se desvanecen, los pacientes aplauden, con el rostro sonrojado por el esfuerzo y el logro. Durante una hora, las limitaciones del Parkinson quedaron momentáneamente olvidadas, reemplazadas por el ritmo, la conexión y la pura alegría del movimiento. En el corazón de la cuna del tango, esta danza de pasión se está convirtiendo en una danza de profunda curación.






