El lienzo del coleccionista global
En el vibrante e histórico distrito Gemmayzeh de Beirut, ubicado dentro de un edificio de apartamentos bellamente restaurado de la década de 1930, se encuentra una casa que cuenta mil historias. Esta es la residencia de Elias Khoury, un consultor financiero internacional de 52 años, cuyos frecuentes viajes no sólo han dado forma a su carrera sino también a la estructura misma de su espacio vital. Lejos de ser un mero escaparate de adquisiciones, el apartamento de Khoury es un diálogo meticulosamente seleccionado entre arte, antigüedades y un profundo aprecio por el diseño, todo ello anclado en una sorprendente reinterpretación moderna de la herencia libanesa.
Durante más de una década, Khoury ha transformado meticulosamente su apartamento de 220 metros cuadrados, adquirido en 2010, en un santuario personal. Su filosofía es simple pero exigente: cada pieza debe poseer una narrativa, una historia o un atractivo estético único. "No sólo compro cosas; las descubro", explica Khoury durante una gira reciente. "Cada artículo es un recuerdo de un momento, un lugar, una negociación. Es una parte de mi viaje".
Cuentos de la ruta del mercadillo
La pasión de Khoury por el coleccionismo comenzó modestamente cuando tenía poco más de treinta años y evolucionó hasta convertirse en una actividad dedicada durante sus extensos viajes de negocios a Europa. Sus principales cotos de caza son los legendarios mercadillos de París y Londres, donde pasa innumerables fines de semana buscando tesoros.
- Elegancia parisina: en el Marché aux Puces de Saint-Ouen, particularmente en las secciones Paul Bert Serpette y Vernaison, Khoury ha desenterrado algunas de sus piezas más preciadas. Entre ellos se encuentra una magnífica escultura de bronce Art Déco de los años 20, que representa una gacela, que adquirió en 2014 tras una larga negociación. “Me llamó la atención de inmediato”, recuerda, señalando la pieza que ahora adorna la repisa de la sala de su sala. Su colección también cuenta con varios carteles de viajes antiguos originales de la década de 1950, procedentes del mercado de Vanves, cuyos tonos vibrantes añaden un toque de pasión por los viajes nostálgico a su estudio.
- Los encantos eclécticos de Londres: Al otro lado del Canal de la Mancha, el mercado de Portobello Road y Spitalfields de Londres han producido hallazgos igualmente atractivos. En 2017, un aparador de teca danés de mediados de siglo, un testimonio de los principios del diseño escandinavo, llegó al comedor de Khoury después de una minuciosa restauración. Más recientemente, en 2019, descubrió una serie de grabados botánicos del siglo XIX exquisitamente detallados en un puesto de antigüedades en Spitalfields, ahora enmarcados y dispuestos en una llamativa pared de galería en su dormitorio de invitados. Estos hallazgos europeos, desde sillas de bistró francesas hasta mapas de la época colonial británica, no son meramente decorativos; son temas de conversación, cada uno de los cuales hace eco de un período y lugar distintos.
Una oda moderna a la herencia libanesa
Si bien su apartamento está lleno de estilo internacional, Khoury estaba decidido a infundirle un fuerte sentido de su identidad libanesa. Esta intención culmina en la característica arquitectónica más llamativa del apartamento: una mampara mashrabiya contemporánea. Tradicionalmente, la mashrabiya es una ventana de celosía de madera ornamentada, común en la arquitectura árabe tradicional, que ofrece privacidad, ventilación y patrones de luz intrincados.
Khoury colaboró con la firma local 'Alif Design Studio' en 2016 para reinventar este elemento antiguo. El resultado es una impresionante pantalla de aluminio cortada con láser con un patrón geométrico complejo, que sirve como partición deslizante entre la sala de estar principal y un rincón de lectura más íntimo. "Quería algo que honrara nuestra historia pero que pareciera absolutamente moderno", explica Khoury. "El aluminio aporta un toque elegante e industrial, mientras que el patrón en sí es un guiño a la intrincada artesanía de nuestros antepasados. Filtra maravillosamente la luz del sol de Beirut, creando sombras danzantes que cambian a lo largo del día". Esta mashrabiya moderna no solo proporciona funcionalidad y atractivo estético, sino que también fundamenta firmemente la colección global en su contexto libanés.
Armonizando eras y continentes
El espíritu de diseño del apartamento es una clase magistral en la combinación de elementos dispares en un todo cohesivo y acogedor. Khoury evita la adherencia rígida a un solo estilo, optando en cambio por un enfoque en capas donde una cómoda cómoda otomana ornamentada del siglo XVIII podría sentarse cómodamente junto a un sofá italiano minimalista de la década de 1970. Las obras de arte libanesas contemporáneas, incluida una vibrante pintura abstracta de la artista Samira Saleh, radicada en Beirut, brindan toques de color y narrativa local en medio de los muebles antiguos.
Las paredes, pintadas en una relajante paleta de blancos rotos y grises apagados, sirven como un tranquilo telón de fondo, permitiendo que las variadas texturas y formas de la colección ocupen un lugar central. La iluminación, una combinación de accesorios industriales antiguos y luces empotradas modernas, está cuidadosamente orquestada para resaltar piezas específicas y crear distintos estados de ánimo durante el día y la noche.
La narrativa en constante evolución
Para Elias Khoury, su apartamento en Beirut es más que solo un hogar; es una autobiografía viva, un lienzo que continúa evolucionando con cada nuevo descubrimiento. “Nunca está realmente terminado”, reflexiona, mirando alrededor de su sala de estar. "Siempre hay otro mercadillo que explorar, otra historia que llevar a casa". Su apartamento es un testimonio del poder de la curación personal, lo que demuestra que con pasión y buen ojo, un hogar puede convertirse verdaderamente en un tapiz global, rico en historia, arte y un innegable sentido de pertenencia.






