El remedio rítmico
En un estudio bañado por el sol del Hospital Universitario San Martín en el bullicioso barrio de Palermo de Buenos Aires, se desarrolla una forma única de terapia. Aquí, en medio de los apasionantes acordes de la música del bandoneón, los pacientes diagnosticados con la enfermedad de Parkinson encuentran una esperanza renovada y una mejor calidad de vida a través de los intrincados pasos del tango. Lanzado a principios de 2022, este innovador programa, conocido como “Tango para la Vida”, convoca a un grupo dedicado de participantes todos los martes por la tarde para una sesión de 90 minutos que trasciende el mero ejercicio físico.
La enfermedad de Parkinson, un trastorno neurológico progresivo que afecta a millones de personas en todo el mundo, afecta principalmente las habilidades motoras y provoca síntomas como temblores, rigidez, lentitud de movimiento (bradicinesia) y problemas de equilibrio y coordinación. Si bien los tratamientos convencionales se centran en medicamentos para controlar los síntomas, las terapias complementarias como el tango están ganando reconocimiento por su capacidad para abordar estos desafíos físicos de manera integral. La Dra. Sofía Morales, destacada neuróloga y directora del programa Tango para la Vida, explica: "La belleza del tango reside en su estructura inherente. Requiere atención sostenida, inicio rítmico del movimiento, caminar hacia atrás, giros y cambios de peso complejos: todos movimientos que son particularmente desafiantes para nuestros pacientes de Parkinson y, por lo tanto, increíblemente terapéuticos".
La perspectiva de un paciente: el viaje de Elena
Entre los participantes más dedicados se encuentra Elena Rodríguez, una enérgica Maestra de escuela jubilada de 72 años a la que le diagnosticaron Parkinson hace cinco años. “Antes del tango, sentía que mi cuerpo era un extraño”, relata Elena, su voz más suave que su mirada decidida. "Cada paso era un esfuerzo consciente, lleno de miedo a caerme. Mi rigidez era constante, especialmente por las mañanas". Elena inicialmente se unió al programa con escepticismo, pero a las pocas semanas notó cambios sutiles. “La necesidad de seguir a mi pareja, de anticipar el siguiente paso, de conectarme con la música, obliga a mi cerebro y a mi cuerpo a trabajar juntos de una manera que ningún otro ejercicio lo hace”.
Dr. El equipo de Morales sigue meticulosamente el progreso del paciente y observa mejoras en la velocidad de la marcha, la longitud de la zancada, las puntuaciones de equilibrio y una reducción en los episodios de "congelación", un síntoma común en el que los pacientes de repente se vuelven incapaces de moverse. Para Elena las mejoras son tangibles. "Ahora puedo caminar con más confianza. Mi equilibrio es mejor y la rigidez se ha aliviado significativamente. Incluso me encuentro tarareando melodías de tango en casa", sonríe, demostrando un giro elegante que habría sido imposible para ella apenas unos meses antes. Actualmente, el programa apoya a un grupo de 15 pacientes, con planes de expandirse el próximo año debido a la abrumadora demanda y los resultados positivos.
Más allá de los pasos físicos: el impacto holístico
Los beneficios de la tangoterapia se extienden mucho más allá de lo puramente físico. La interacción social inherente al baile en pareja combate el aislamiento que a menudo experimentan las personas con enfermedades crónicas. La experiencia compartida fomenta un fuerte sentido de comunidad y apoyo mutuo entre los participantes. "Hay un profundo impulso psicológico", señala el Dr. Morales. "La música en sí es estimulante y el acto de bailar con una pareja crea una conexión única. Reduce la ansiedad, mejora el estado de ánimo y aumenta la autoestima".
Cognitivamente, el tango es una actividad exigente. Aprender y recordar secuencias, responder a las señales de un compañero y mantener el ritmo contribuyen a mejorar la función cognitiva. Los participantes informan una mejora en la concentración, la memoria y la conciencia espacial. La comunicación no verbal y la expresión emocional inherentes al tango también brindan una salida a sentimientos que de otro modo permanecerían reprimidos. Para muchos, no se trata sólo de terapia; es un redescubrimiento de la alegría y una reconexión con una herencia cultural vibrante.
El futuro de la terapia del movimiento
El éxito de Tango para la Vida en el Hospital Universitario San Martín está despertando un interés más amplio en la integración de las artes expresivas y las terapias del movimiento en la atención convencional del Parkinson. Si bien aún se necesitan ensayos controlados aleatorios a mayor escala para cuantificar completamente los impactos neurológicos a largo plazo, los hallazgos preliminares y la evidencia anecdótica son convincentes. La Dra. Morales y su equipo están colaborando actualmente con investigadores de la Universidad de Buenos Aires para publicar sus hallazgos iniciales, con la esperanza de inspirar programas similares a nivel mundial.
“Nuestro objetivo no es reemplazar la medicación, sino ofrecer una potente terapia complementaria que permita a los pacientes asumir un papel activo en el manejo de su afección”, concluye la Dra. Morales. "El tango, con su combinación de desafío físico, compromiso cognitivo y expresión emocional, ofrece un enfoque verdaderamente holístico. Es un testimonio de la idea de que, a veces, la curación más profunda se puede encontrar en los lugares más inesperados y hermosos, como en una pista de baile, en los brazos de una pareja, al ritmo atemporal del tango".






